Contra la desindustrialización, cambiemos de lógica

Atraer la inversión a cualquier coste, tiene una desventaja frente a un empresario que no tiene escrúpulos en venir y marcharse cuando le plazca. Los gobiernos son reacios a tomar medidas de represalia, ya que supone una mala señal frente a otros inversores extranjeros. Sin embargo, lo que haría falta es confiscar la propiedad de quien destruye numerosos puestos de trabajo. Pero el Estado hace malabares con las palabras lo suficientemente fuertes para convencer a los trabajadores de que "la política" está de su lado, y que debe actuar prudentemente para garantizar a los inversores que no habrá hostilidad hacia ellos. Pero no a favor de los empleados que pierden sus puestos de trabajo.

La relación sindicatos/partidos y la autonomía e independencia sindical - PC Portugal

En los inicios del sindicalismo, en 1872, Marx observaba que "El sindicato es el lugar de nacimiento del movimiento obrero, porque los trabajadores se interesan, por supuesto, por lo que les afecta en su vida cotidiana y se unen, por lo tanto, en primer lugar, con su compañero de oficio". Pero ¿Se hace política en la acción sindical? ¿Los partidos pueden o deben intervenir en cuestiones sindicales? Una reflexión del PCP, de Portugal, que anima el mayor sindicato del país, la CGTP-IN.

¿Alto al decrecimiento?

El debate se centra en la cuestión del crecimiento: ¿es necesario o no? Unos, la gran mayoría de gobiernos, repiten machaconamente que sin el crecimiento no se puede crear riqueza suficiente para satisfacer tanto las necesidades de las poblaciones en constante cambio como asegurar el empleo. Otros creen que es una ilusión y lleva al mundo a la ruina.

Si nos detenemos a este nivel, tendríamos que dar la razón a los "objetores del crecimiento": el crecimiento no garantiza el empleo, el reparto de la riqueza y el suministro de bienes y servicios necesarios para todos, y de manera similar, se basa en un esquema social muy cuestionable en que se privilegia el consumismo. Pero si el modo actual de producción y consumo es altamente cuestionable, nuestra pregunta es si, en definitiva, es apropiada la forma en que plantean los problemas quienes apoyan el "decrecimiento". Es el objeto de nuestro desacuerdo que se abordará en siete preguntas

China, 2013 - Samir Amin

La primera etiqueta que viene a la mente para describir la realidad china es el capitalismo de Estado. Muy bien, pero esta etiqueta sigue siendo vaga y superficial, si no analizamos el contenido específico.

De hecho, es capitalismo en el sentido de que la relación con la que se topan los trabajadores sometidos por las autoridades que organizan la producción es similar a la que caracteriza al capitalismo: el trabajo sumiso y alienado, la extracción del trabajo excedente. Existen formas brutales de explotación extrema de los trabajadores en China, como en las minas de carbón o en el vertiginoso ritmo de los talleres que emplean a mujeres. Es un escándalo para un país que afirma querer seguir adelante en el camino hacia el socialismo.

En unas pocas décadas, China ha logrado una urbanización productiva, industrial, que reúne a 600 millones de seres humanos, dos tercios de los cuales se urbanizaron en las últimas dos décadas (¡casi igual que la población de Europa!). Se logró gracias al Plan y no al mercado. China ahora cuenta con un sistema productivo verdaderamente soberano. Ningún otro país del Sur (con excepción de Corea y Taiwan) ha tenido éxito en hacer esto.

La implosión del sistema europeo

Y así, la zona euro ha entrado en una crisis previsible que realmente pone en peligro su existencia, como finalmente ha sido admitido incluso en Bruselas. Porque no hay ninguna señal de que la Unión Europea sea capaz de llevar a cabo ninguna autocrítica radical que implique la adopción de un sistema diferente de regulación monetaria y el abandono del liberalismo inherente a los tratados aún vigentes.

Los responsables de la quiebra del proyecto europeo no son sus víctimas -los países frágiles de la periferia europea-, si no, por el contrario, el núcleo dirigente de países Europeos (es decir, las clases dominantes de dichos países), el más importante entre ellos Alemania, que han sido los beneficiarios del sistema. Esto hace los insultos contra el pueblo griego aún más odiosos. ¿Perezosos? ¿Evasores de impuestos? Mme. Lagarde se olvida que los tramposos en cuestión son los armadores protegidos por las libertades de la globalización (respaldados por el FMI).

80 aniversario de la toma del poder de Hitler: “Dadme cuatro años y ya no reconoceréis Alemania”

Herwig Lerouge

El 30 de enero de 1933, cuando Hitler llega al poder, comienza una era de crímenes contra la humanidad más horrible que ninguna otra. En doce años, los nazis establecieron una dictadura sangrienta, ocasionando una guerra mundial y la muerte de 70 millones de personas, planificando y ejecutando un genocidio a escala industrial.

La plusvalía y el trabajo productivo

El trabajo productivo en el capitalismo es el que directamente crea la plusvalía, que a su vez es la fuente de la ganancia capitalista y del aumento de la riqueza social en general. Su contenido y límites vienen siendo objeto de debate desde su conceptualización por los economistas clásicos. Estas discusiones entroncan en la actualidad con otras como ¿El sector servicios crea plusvalor o se le transfiere desde el sector productivo? ¿Cuál el motor principal de las economías capitalistas? ¿Hemos llegado a una sociedad “post-industrial” en la que el motor económico es la producción “inmaterial”? ¿Cuál es el papel actual de la clase obrera industrial?

Autónomos, trabajadores, PYMES y monopolios

¿Son las pequeñas y medianas empresas quienes más empleo crean? ¿Estará la salida en la crisis en esa pequeña empresa? Eso parece, según muchos analistas, incluso dentro del ámbito de la izquierda. ¿Pero hasta que punto las estadísticas lo corroboran? ¿Dónde quedan los autónomos?

En realidad, las grandes empresas, empleando algo más del 40% de la fuerza de trabajo obtienen en torno al 80% de los beneficios. Son los sectores “demasiado grandes para quebrar”. Los que menos impuestos pagan. Los rescatados con dinero público para volver a ser privatizados y dar beneficios a unos pocos...

Una aportación al debate.

¿Una década más de austeridad?

Que los pronósticos de Hans-Werner Sinn se hagan realidad, que nos enfrentemos a 10 años más de austeridad empobreciéndonos un 30% más, depende de la fuerza que se consolide en la calle y en las empresas. Estamos ante el mismo chantaje que esgrimían en el siglo XIX los empresrios mineros. Y, hoy más que nunca es necesario oponerse a la lógica que antepone los rendimientos a los accionistas ante todo